Artículo de ABC
Una enzima
intestinal puede ayudar a reducir el daño hepático provocado por el alcohol
La
administración oral de la enzima ‘fosfatasa alcalina intestinal’ (IAP) antes o
durante el consumo de alcohol previene los daños sobre el hígado
Concretamente, el
estudio, llevado a cabo con un modelo animal –ratones– y publicado en la
revista «Digestive Diseases and Sciences»,
muestra que el uso oral de la enzima fosfatasa alcalina intestinal (IAP) impide
el desarrollo de hígado graso asociado al consumo de alcohol.
Como explica
Richard Hodin, director de la investigación, “el daño sobre el hígado es uno de
los efectos más devastadores del consumo excesivo de alcohol y, por lo tanto,
el bloqueo de este proceso podría salvar millones de vidas en riesgo de
desarrollar enfermedades hepáticas vinculadas con el consumo de alcohol, caso
de la cirrosis o del cáncer de
hígado”.
Proteger el hígado
Investigaciones
previas de los mismos autores revelaron que la toxina IAP ayuda a mantener una
población microbiana intestinal sana bloqueando los efectos dañinos del lipopolisacárido (LPS), una
molécula responsable de los efectos tóxicos de varias bacterias. Y que los
efectos anti-LPS de la IAP podrían prevenir el desarrollo del síndrome
metabólico, un conjunto de síntomas entre los que se encuentran la obesidad,
las anomalías en el metabolismo de la glucosa y los lípidos y el hígado graso,
que se ve favorecido también por una dieta rica en grasa.
Así, y ante esta
situación, los autores evaluaron si la suplementación oral con IAP podría
prevenir la enfermedad hepática asociada al consumo de alcohol, tanto
desintoxicando el LPS liberado por las bacterias intestinales como previniendo
su paso desde el intestino hacia el torrente sanguíneo que llega hasta el
hígado.
El equipo llevó a
cabo estudios con dos modelos de ratones en los que se evaluó tanto el consumo
excesivo de alcohol episódico –bien con una única dosis elevada o con tres
dosis administradas en intervalos de 12 horas– como el consumo crónico
–representado con un consumo continuado a lo largo de 10 días.
Los resultados
indicaron que administrar la IAP antes o al mismo tiempo que una dosis de
alcohol redujo los niveles de la enzima ALT, un signo común de daño hepático;
disminuyó la acumulación de grasa en el hígado, el primer signo de enfermedad
hepática alcohólica; y redujo la producción de factores inflamatorios.
Por el contrario,
los animales que no recibieron la enzima antes o durante la dosis de alcohol se
encontraron con elevaciones en el LPS circulante, una disminución de la
expresión de las proteínas que mantienen la función de barrera del
revestimiento intestinal, y un aumento de la inflamación intestinal. Asimismo,
la administración de la enzima después del consumo de alcohol no tuvo ningún
efecto protector.